
El guitarrista tolosarra Ander Zubillaga, superviviente de la riada que el 7 de agosto de 1996 arrasó el camping Las Nieves de Biescas y acabó con la vida de 87 personas, presenta «Biescas», una composición instrumental que transforma el trauma de aquel día en un ejercicio de resiliencia y respeto. La pieza, que coincide con el 30.º aniversario de la catástrofe, se erige como un monumento sonoro a la memoria colectiva y a las familias marcadas para siempre por aquella tarde de verano .
Zubillaga tenía apenas seis años cuando vivió el horror de la crecida súbita del barranco de Arás. Aquel día, que comenzó como una jornada cualquiera de piscina y juegos, se transformó en cuestión de segundos en una pesadilla de lodo y destrucción. El músico recuerda cómo su padre, al ver que una ola de agua y barro se aproximaba a la caravana, lo cogió en brazos y logró llegar hasta el edificio de los baños, situado en una zona elevada. Allí, rompiendo un falso techo, su padre lo puso a salvo sobre una viga de hormigón junto al resto de la familia, mientras la riada arrasaba con todo lo que encontraba a su paso.
Lejos de caer en el dramatismo fácil, «Biescas» articula una narrativa sonora de ambición cinematográfica que comienza con la intimidad de una guitarra desnuda, evocando la inocencia previa al colapso. La tensión armónica se va incrementando con la profundidad de las cuerdas de Xabier Zeberio y el dramatismo físico de la percusión orquestal de Igor Arostegui, hasta alcanzar un clímax conducido por la polifonía del coro Hodeiertz. La obra culmina en un sobrecogedor silencio final que evoca los restos del desastre, un tributo que rehúye la grandilocuencia vacía para elevar el dolor individual hacia una dimensión de homenaje colectivo.
«Quería que la guitarra contara lo que normalmente diría una letra: el recuerdo de aquel día, la sensación de peligro y, sobre todo, un homenaje respetuoso a quienes perdieron la vida y a las familias que quedaron marcadas por aquella tragedia», explica Zubillaga . El guitarrista, especializado en la técnica fingerstyle que le permite desarrollar de forma simultánea melodía, armonía y acompañamiento, ha logrado con esta pieza que la técnica pura se subordine a la curación emocional. Con este trabajo, que da continuidad a sus anteriores producciones «Itsasoan Elurra» y «Ander Zubillaga Live», el músico culmina un proceso de maduración artística donde la música instrumental demuestra su capacidad para nombrar lo indecible y procesar la huella imperecedera que aquel 7 de agosto de 1996 dejó en su propia identidad.
«Biescas» ya se encuentra disponible en las principales plataformas digitales, acompañada de una pieza audiovisual grabada en el antiguo emplazamiento del camping, un lugar que el músico ha vuelto a pisar tres décadas después para rendir este solemne tributo a quienes perdieron la vida y a las familias que continúan conviviendo con el recuerdo de aquella jornada.