
La cantautora puertorriqueña Ivelisse del Carmen lanza su nuevo sencillo titulado Mi sangre baila, una obra intensa y profundamente personal que aborda la identidad, el legado cultural y el sentido de pertenencia desde la mirada de quien vive fuera de su tierra. La canción se construye como un puente sonoro entre Puerto Rico y el mundo, combinando ritmos tradicionales como la bomba y la plena con una producción contemporánea que dialoga entre pasado y presente de forma orgánica y emocional.
Mi sangre baila nace de una revelación vital para la artista. Tras más de veinte años viviendo fuera de Puerto Rico, Ivelisse comprendió que ella misma forma parte de la diáspora puertorriqueña, un descubrimiento que resignificó años de nostalgia, desarraigo y búsqueda cultural. La inspiración inicial llegó a través del mosaico Bomba Celestial, del reconocido artista del Bronx Manny Vega, una obra que actuó como detonante creativo y emocional para transformar esa experiencia personal en canción.
“Esta canción es una carta de amor a mis raíces y a todo lo que Puerto Rico sigue viviendo en mí, esté donde esté”, afirma Ivelisse, sintetizando el espíritu que atraviesa el tema. La composición fluye con naturalidad entre el español y el inglés, integrando narración poética, simbolismo ancestral y una atmósfera sonora moderna que sostiene el peso emocional del relato. Uno de sus versos más contundentes condensa el trasfondo histórico y afectivo que recorre la canción: “Por esta sangre corre caña de azúcar — lo dulce, lo amargo: machete, látigo…”.
El sencillo ha sido producido por el prestigioso productor británico Paul Stanborough, reconocido como uno de los productores musicales más destacados a nivel global, lo que aporta una dimensión internacional a una canción profundamente enraizada en la memoria colectiva puertorriqueña. La producción acompaña el mensaje sin diluirlo, permitiendo que la voz y la historia de Ivelisse se mantengan en primer plano.
Mi sangre baila continúa la trayectoria creativa que la artista inició en 2025 con sencillos como An Ocean in Between, Las Mariposas y Sin Filtro, y se sitúa en el centro de una evolución artística que también queda reflejada en su blog Letters in Melody. En ese espacio, Ivelisse reflexiona sobre los fragmentos culturales, emocionales y lingüísticos que conforman su obra, entendiendo su música como un mosaico de piezas diversas que solo cobran sentido al unirse a través del sonido.
Durante el proceso de composición, la artista alcanzó un momento de claridad creativa que marca el inicio de una nueva etapa, en la que lo personal y lo político, la tradición y la innovación, dialogan sin concesiones. “Esto no es nostalgia”, explica Ivelisse. “Es el resultado de mi crecimiento personal y de la evolución natural de mi música”.
Afincada actualmente en Londres, Ivelisse del Carmen es una cantautora de formación clásica cuya voz de soprano, ligera y expresiva, le permite moverse con soltura entre canciones enérgicas y baladas íntimas. Tras más de una década en Nueva York y un periodo de silencio creativo durante su estancia en Bruselas, su llegada a Londres supuso un punto de inflexión personal y artístico. El acceso al apoyo psicológico y su formación en ICMP London convirtieron la salud mental en un pilar fundamental de su proceso creativo, liberándola de juicios externos y permitiéndole escribir desde un lugar de absoluta honestidad. “Ahora escribo con intención. No para encajar ni buscar aprobación, sino para hacerme oír”, señala.
Con Mi sangre baila, Ivelisse del Carmen consolida una propuesta artística madura, valiente y profundamente conectada con sus raíces, proyectando su voz desde la diáspora hacia un público global.






