La Cebolla Presenta "En Calma"
En estos tiempos de encierro y enfermedad, hablar de un fenómeno viral puede ser considerado de mal agüero; pero en este caso se trata de algo positivo: el sencillo “Habibi” pasó en pocos meses del más estricto anonimato, a ser tendencia en Youtube, con una suma de 25 millones de reproducciones entre sus dos versiones.
Dos jóvenes sevillanos, Negro Jari (31) y La Cebolla (15), se encontraron con que su tema “Habibi” era escuchado por millones de personas en toda España, y en sus redes sociales empezaron a aparecer etiquetas de múltiples influencers recomendando su canción; entre ellos, la mismísima Rosalía.
Esta viralidad ha traído la ilusión y la esperanza a dos personas humildes y trabajadores como hormiguitas, que gracias a este éxito, pretenden dar el salto desde la desesperanza que conlleva la vida en barrios marginales, hasta la profesionalización en el difícil mundo de la música, donde muchos son los llamados y pocos los elegidos.
Por un lado, La Cebolla es una jovencita gitana de origen humilde, que difícilmente podría haber imaginado que encontraría un futuro prometedor como cantante y, gracias a este éxito, ya lo acaricia. Por otro lado, Negro Jari, descendiente de inmigrantes senegaleses, que partiendo de la marginalidad y una adolescencia problemática, vive una historia de reinserción a través de la música, que se remonta al año 2007, cuando sale de un reformatorio y empieza a preparar sus primeras maquetas… actividad que en cuestión de pocos años deriva hacia la creación de letras para nuevos artistas con pocas oportunidades, casi todos provenientes de la barriada sevillana de las 3000 viviendas, a los cuales no solo les escribe las letras, sino que empezó a trabajar en el desarrollo de sus carreras a modo de director artístico, desde el nombre del proyecto a la dirección de sus videoclips, pasando por la supervisión de las grabaciones, etc. Gracias a la constancia de este equipo, el trabajo ha dado por fin un fruto.

El peculiar dúo que forman La Cebolla y Negro Jari, sin campañas de marketing ni padrinos discográficos, con la naturalidad y el talento como únicas armas, ha dado con la tecla del éxito en el flamenco urbano, una tendencia en alza dentro del mercado español, que les ha premiado con una aceptación espontánea del tema “Habibi”, refrendada con esa millonaria audiencia en la plataforma Youtube.
Ahora, mientras preparan un álbum que aparecerá el próximo otoño, preparan un primer tema a modo de adelanto, titulado “EN CALMA” que promete ser un nuevo bombazo.
La nueva canción, producida por Yoseik y escrita por Negro Jari, reincide en el sonido del flamenco urbano, aunque con un tono más clásico gracias a una pegadiza guitarra española… El viernes 12 de junio, se podrá escuchar completa en todas las plataformas digitales: no se lo pierdan, es el sonido del momento!









Patito de goma ya está disponible en todas las Plataformas Digitales.
Memento mori, novela coral, narración onírica o breviario de cambios y mutaciones, el sentido de esta canción parece desconcertar incluso a su propio compositor, letrista e intérprete: <<Si ‘Un whisky con hielo’ era apertura y pop, y ‘Nueva Nueva Visión’ un reggaetón introspectivo… no sé bien lo que es ‘Motorista…’, pero estoy seguro de que funciona como una especie de cierre, necesario para poder seguir con otras cosas, probar otras cosas o volver a terrenos conocidos y no agotados. Además, pasa que yo suelo distribuir las cosas de tres en tres, sin darme ni cuenta, y aquí ha vuelto a ocurrir>>, explica Raúl que, para este single, ha contado una vez más con la producción, mezcla y mástering de Cristian Pallejà, trabajando junto a Ferran Resines en los estudios Caballo Grande de Barcelona. Entre todos han llevado la canción a un terreno difícil de acotar, en el que un sonido moderno no impide que se intuyan algunas de las referencias “clásicas” preferidas y recurrentes para el autor: desde las bases inagotables de la psicodelia y del primer techno alemán, hasta las canciones río, medio habladas, medio cantadas, de Arab Strap, The Fall, Apeiron o Anne Clark. Todo ello con esa extraña pero muy armónica asociación, entre el pop y lo industrial, y entre lo pastoral y el futurismo, propia de la época en que la poesía, la melodía y las máquinas se mezclaron e impulsaron la evolución del post-punk hacia el futurismo de entonces… que sigue sin perder vigencia hoy.

